Cómo dejar de fumar si me muero por fumar

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  • noviembre 24, 2016

No es la primera vez que leo la frase “me muero por fumar”. Y sí, es cierto en su doble sentido. Si no fumas, te mueres de ganas de hacerlo, y si fumas, te mueres. Cada cigarrillo que fumas te quita siete segundos de vida. ¿Es así como quieres morir?

 

Hemos llegado a un punto en el que tenemos que asumir que fumar mata. Así de sencillo. Los tiempos en los que el atractivo James Bond o la perspicaz Marla Singer acompañaban cada frase con un una bocanada de humo, se han acabado.

 

Asumámoslo, fumar ya no está bien visto. Así que, si una de las razones por las que fumas es por aparentar ser un chico duro o una mujer extremadamente sexy, lo estás haciendo mal.

 

A quien se le ocurrió la idea de añadirle una personalidad atractiva al tabaco lo hizo a conciencia. De la misma manera que ahora se está intentado acabar con ese mito. El tabaco no atribuye una personalidad cool a los fumadores.

 

La moda ha cambiado; fumar está anticuado. Ahora lo que se lleva es verse bien y sentirse bien al margen de estereotipos ajenos a la esencia de las personas. Los esteroides, el tabaco, las pastillas adelgazantes mágicas y todos los productos artificiales que se consumían hace algunos años, ya no tienen salida.

 

Nos encontramos en un momento en el que la sociedad se plantea más el hecho de estar sano que cualquier otra cosa. Ejercicio, comisa sana, dietas saludables y cuidado del medio ambiente.

 

Si tenemos en cuenta lo perjudicial que es el tabaco y la imagen tan negativa que dan los fumadores está claro que ya es hora de hacer punto y aparte y abandonar este vicio tan nocivo para todos.

 

Una vez que realmente estés decidido a dejar de fumar, sólo debes tener claro que será un proceso duro, pero con fuerza de voluntad y algunos consejos que te voy a dar, lo lograrás.

 

Cuestiones médicas

 

La medicina es otro campo que también se ha implicado con el tema del tabaco. Después de haber logrado demostrar que el tabaco es extremadamente perjudicial, ha creado programas de estudio que investigan formas que ayuden a abandonar la adicción.

 

Existen diversas herramientas que encontramos dentro de este campo que pueden resultarnos de ayuda a la hora de dejar de fumar. Pero no te engañes, no existen pastillas mágicas ni máquinas que puedan borrar el síndrome de abstinencia. Eso sí, se acerca bastante, pero sólo si estás verdaderamente convencido.

 

Hipnosis

 

La hipnosis es una de las cuestiones que se tienen en cuenta desde hace años para diversos trastornos. La sugestión es la base del funcionamiento de la hipnosis, por lo cual, si no estás verdaderamente decidido, no funcionará.

 

El objetivo de la terapia no es que el fumador pase a ser un EX fumador, sino que vuelva a su estado natural: ser un NO fumador.

 

Lo que se intenta es que el paciente deje de asociar el tabaco con sentimientos positivos. Es decir, que el paciente pueda ver una caja de tabaco sin inocularle propiedades más allá de lo que es, lo físico.

 

Se procura que el paciente asuma que es natural padecer sentimientos negativos y que un cigarrillo no soluciona nada, ni proporciona un estado de bienestar real, ya que todo lo positivo que transmite el acto de fumar es puramente psicológico.

 

Hay estudios que demuestran que no toda la adicción es totalmente psicológica. El cuerpo necesita de alguna manera algunas substancias que proporciona el tabaco, es por eso que el síndrome de abstinencia dura aproximadamente una semana.

 

Medicación

 

Dentro del campo de los medicamentos encontramos diversos fármacos que pueden ayudar a disminuir las ansias de fumar. Como principales medicamentos podemos nombrar los chicles, los parches y las pastillas de nicotina.

 

Aún no existe ninguna medicación que sea totalmente eficaz, pero sí que se ha demostrado que este tipo de productos ayudan en mayor o menor grado a dejar de fumar.

 

En el caso de los chicles y los parches, la proporción de nicotina es inferior a la de un cigarrillo. Además, evita el hábito del acto en sí. En cuanto a las pastillas, encontramos diferentes tipos con diversas utilidades. La que más se utiliza actualmente es la que, por sus componentes, relaciona el tabaco con un sabor repulsivo.

 

Existen varios fármacos en el mercado que es posible conseguir de forma online o incluso recetado por el médico de cabecera. El problema de la medicación es que una vez que se ha terminado el proceso, el porcentaje de personas que vuelven a fumar es altísimo.

 

Utilización de productos

 

Teniendo en cuenta que las soluciones médicas no han estado a la altura de las necesidades de los fumadores, la tecnología ha proporcionado otros productos de gran utilidad para dejar de fumar. El más importante y que mejores resultados ha dado es el cigarrillo electrónico.

 

Cigarrillo electrónico

 

El cigarrillo electrónico  también llamado vapeador, es el artículo por excelencia para dejar de fumar. Y no es de extrañar el aumento vertiginoso de la venta de este producto, ya que es lo más parecido a un cigarrillo, sin serlo.

 

El vapeador está compuesto de dos piezas: el cargador y el atomizador. Éste último es el encargado de transformar el líquido en vapor, de ahí el nombre. Es un aparato que puedes utilizar en cualquier sitio, ya que no es propiamente un cigarrillo.

 

Lo mejor del cigarrillo electrónico es que puedes graduar los niveles de nicotina e incluso elegir entre diversos sabores de tabaco. Es como un cigarrillo, pero sin ser tan contaminante como lo es el tabaco.

 

El vapeador no contiene alquitrán ni otras sustancias cancerígenas que sí contiene el tabaco. Tampoco daña el medio ambiente ni la salud de los fumadores pasivos. Y además, el precio del aparato y de los líquidos te hace ahorrar dinero en comparación con lo que se gasta en la compra de cigarrillos.

 

No sólo es una pieza clave para abandonar el tabaco, sino también un artículo que permite hacerlo de forma menos agresiva y traumática. Es decir, progresivamente.

Al poder medir las dosis de nicotina, podemos llegar hasta el punto en el que dejemos de consumir del todo la sustancia. Una vez que llegamos a ese límite, lo único que necesitamos es abandonar el hábito.

 

Cambio de hábitos y de rutina

 

El problema más difícil de solucionar a la hora de dejar de fumar es el hábito. La nicotina en este caso cumple un papel secundario, ya que está demostrado que, al cabo de pocos días, aproximadamente una semana, la necesidad de nicotina desaparece del cuerpo.

 

Pero empecemos por el principio. Cuando un fumador toma la decisión de dejar de fumar y arruga su último paquete de tabaco, se enfrenta a muchos cambios tanto físicos, como psíquicos. Lo más importante es aferrarse a lo que se va a conseguir a largo plazo, recuperar la salud casi como si nunca hubieses fumado.

 

Es cierto que al principio notarás infinidad de cambios positivos visibles desde el primer día, empezando por el mal aliento. Pero debes tener paciencia, porque los cambios radicales en el organismo necesitan su tiempo. Los órganos en general y los pulmones en particular, necesitan años para recuperarse y estar tan sanos como los de una persona que no fuma.

 

Aun así, semanas e incluso días después de haberlo dejado, notarás que puedes respirar mejor, que tu resistencia es aún mayor y que la tos molesta que tenías a diario ha disminuido e incluso desaparecido. Eso se debe a que tus pulmones, al principio, se limpian más rápidamente.

 

Para poder conseguir superar el síndrome de abstinencia y no recaer debes estar totalmente convencido. Pero sólo estar seguro de tu decisión no implica que lo consigas si no cambias tu rutina o tus hábitos, tanto de consumo, como de vida.

 

La idea es dejar de fumar sólo una vez y nunca más, porque es un proceso duro y cuántas más veces tengas que pasar por él, peor será. Si consigues dejarlo y vuelves a fumar, no será sólo uno, y lo sabes. Además, cuantas más veces lo dejes, más consciente serás de lo que sufres al hacerlo. Lo mejor es pasar sólo una vez por el proceso.

 

Alimentación

 

Uno de los pasos más importantes para habituarte al hecho de que ya no eres un fumador es cambiar tus hábitos alimenticios. Debes abandonar aunque sea por un tiempo todos los alimentos y bebidas que te resulte imposible dejar de relacionar con el tabaco.

 

Esto no significa que debes dejar de comer o que debes aumentar la cantidad para no pensar en el tabaco. Es bien sabido que uno de los grandes problemas de las personas que dejan de fumar es el aumento de peso.

 

El problema de dejar de fumar y aumentar de peso es que con el peso aumenta también la ansiedad y las ganas de volver a fumar. La inseguridad causada por esos kilos de más puede llevar a romper los votos y a tener que volver a pasar por ese proceso en el futuro.

 

Por lo tanto, debes controlar tu alimentación e intentar llevar una vida más sana que la de antes. Abandonar el café y el alcohol es una clave fundamental para no caer en la tentación. El cigarrillo de después de cada comida debes sustituirlo por una fruta o por algún alimento natural que te proporcione energía.

 

Si crees que te resulta imposible llevar a cabo el abandono de determinados alimentos, lo mejor es visitar la consulta de un nutricionista que te proporcione una serie de consejos, acompañados de una dieta, para no romper la línea.

 

Uno de los trucos que puedes implementar los primeros días es el consumo de chicles o caramelos. Cada vez que sientas la necesidad de fumar cómete uno. Eso sí, no utilices este truco a largo plazo ni con caramelos o chicles con azúcar, porque puedes pasar de una adicción a otra y esa no es la idea.

 

Ejercicio

 

Si eres de las personas que sale a correr todos los días estás de suerte. Una de las formas de inhibir las ganas de fumar es realizar deporte. Sea cual sea el deporte, nuestro organismo reacciona de forma positiva a este estímulo, por lo que las ganas de fumar desaparecen.

 

Si no eres de las personas que hacen deporte habitualmente, te aconsejo que empieces a pertenecer a este grupo. No sólo porque es bueno realizar un poco de ejercicio todas las semanas, sino porque además de que te ayudará con el síndrome de abstinencia, conseguirás mantener la figura sin preocuparte por los alimentos de más que comes en sustitución de un cigarrillo.

 

Al igual que con la alimentación, si eres incapaz de ser constante con el ejercicio, apúntate a alguna clase con un amigo o familiar para asegurarte de que irás. Al principio te costará un poco, pero cuando te habitúes, será muy placentero, porque notarás los cambios.

 

Actividades

 

Hay muchas actividades que puedes realizar para dejar de pensar en fumar. Por ejemplo las artes manuales, como tejer, pintar o construir. Incluso aprender a tocar un instrumento puede ser una excelente idea. Las actividades manuales no sólo te mantienen distraído, sino también con las manos ocupadas.

 

Ya sé que muchos de vosotros podéis fumar sin las manos. No es lo más cómodo del mundo, pero con tal de fumar cualquier excusa es buena. Pero no te preocupes, puedes hacer otro tipo de cosas en las que no puedas ni imaginarte fumando.

 

El agua. Esa es la solución. Actividades que estés relacionadas con el agua, como la natación, el surf e incluso el buceo. Dejar de fumar es una oportunidad para ahorrar dinero, tiempo y vida.

 

Aprovecha tu vida e invierte todo el dinero que gastabas en tabaco en ti mismo. Quiérete y olvida de una vez la idea de que el tabaco te ayuda, porque no lo hace.

 

Para poder conseguirlo, debes tener en cuenta que la decisión empieza en ti. Nadie puede obligarte a dejar de fumar, sólo tú eres dueño de tu cuerpo. Pero debes decidirte pronto, porque, como ya hemos dicho, con cada cigarrillo que fumas, mueres 7 segundos. Haz cuentas…